| Fecha | 26 de agosto de 2008 | Medio | Internet - Web |
| Testimonio de Ángel Bello (Sacerdote). | |||
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Conocí a MARTA, el verano de 1991, poco antes de su martirio. Fue en un encuentro providencial que organizaron en su casa veraniega, las hermanas gemelas Sonia y Estela Gutiérrez Mansilla, inquietas militantes del Camino Neocatecumenal. Conocedoras éstas, del momento crítico en su fe, que su amiga Marta estaba pasando, propiciaron un encuentro para que pudiera hablar conmigo. Ella lo deseaba vivamente. Hablamos de muchas cosas relacionadas con mis experiencias apostólicas como misionero-itinerante por tierras lusas y Angola, de donde acababa de venir. Aventuras en medio de la guerra en que Angola se debatía aquellos años y los milagros de la nueva evangelización entre aquellos desamparados negros.
Ella escuchaba entusiasmada; se transparentaba en su mirada las ansias de entrega generosa a cualquier causa noble. Hablé de la posibilidad en el Camino, de levantarse un diía como catequista-itinerante. Eso creo que le caló de tal manera, que al poco tiempo hizo las catequesis del Camino Neocatecumenal, por indicación de sus amigas y más tarde manifestó el deseo de ser itinerante, levantándose, para ello, en una convivencia.
Era una joven alegre, nada ñoña, jovial y amiga de todos. Algo reservada, a veces, por cierta experiencia negativa, según ella, pasada anteriormente; pero abierta y espontánea, cuando cobraba confianza.
Cuando le hablé del Hijo pródigo, del Padre de la misericordia, que yo conocía, siempre esperando para abrazarnos, en contraposición al Dios-vigilante y severo juez, vengador de nuestras faltas, que antes nos habían predicado... y recordando la figura de S. Francisco de Sales, modelo de dulzura, que decía que se ataren más moscas con una gota de miel que con cien barriles de vinagre... ella abrió totalmente su corazón a la gracia de tal forma, que, gozosa por la misericordia de Dios recibida y en esos momentos experimentada, corrió feliz a contárselo a sus compañeras Sonia y Estela, como me manifestaron ellas más tarde.
Creo que fue para ella, esta experiencia de gracia, algo serio y gozoso que le marcó profundamente para el resto de sus días.
En la FOTO, con MARTA, las dos gemelas y otra amiga llamada Sonia, también del Camino y hoy casada con Andrés y padres felices de 5 retoños.
Estoy agradecido al Señor de haberme permitido conocer a Marta y de haberla puesto en mi camino, para enderezar el suyo, pues estoy seguro, que ha de ser par la juventud de hoy, tan vacía de valores, un modelo a seguir, de entrega, bondad, entereza, valor y coherencia. NO DUDO QUE ESTARA GOZANDO DEL SEÑOR y que desde el cielo intercede por nosotros. Sin duda ha sido ya una especial gracia concedida a su madre, el poder ésta ir a la cárcel y perdonar al asesino de su hija. Pues no podía descansar hasta el día que Pilar, madre de las mellizas, le dijo que tan sólo recobraría la paz, cuando perdonara de corazón al violador del ascensor. Y así fue. Pidiendo el auxilio y las fuerzas a su hija, se presentó en la prisión de Burgos y pudo realizar lo que humanamente es imposible: PERDONAR AL ENEMIGO. Esta, sin duda, es la esencia de la vida cristiana. A partir de esa fecha, confesaba reconfortada, ya puedo dormir tranquila.
(Misionero-itinerante en Portugal y países de habla lusa -Angola, Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Goa -India- Macau)
Padre Ángel Bello.
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